Atenea y su estrategia

Ana Changuín Vélez

En la mitología griega, Atenea aparece como una figura poderosa que representa no solo la sabiduría y la inteligencia, sino también la estrategia en la guerra. A diferencia de Ares, cuya fuerza radica en la brutalidad, Atenea utiliza la astucia, el orden y la perseverancia para superar a sus oponentes, ofreciendo así una poderosa metáfora para la lucha de las mujeres en la sociedad actual.

En el ámbito de la educación superior, Atenea puede ser vista como un símbolo para quienes buscan la superación personal y familiar; desde figuras históricas como Matilde Hidalgo Navarro, la primera mujer médica en Ecuador y la primera mujer latinoamericana en votar en unas elecciones nacionales en 1924, hasta el presente panorama, donde más del 50% de la población estudiantil universitaria está compuesta por mujeres. Sin embargo, en los institutos técnicos y tecnológicos, las mujeres siguen siendo minoría, representando el 49,5% del total de estudiantes. En la modalidad online, la tendencia es opuesta, ya que ellas conforman el 54,46% de la matrícula, lo que sugiere que las mujeres encuentran en la educación en línea una opción más accesible y flexible, posiblemente relacionada con la conciliación de responsabilidades familiares y laborales.

A pesar de estos avances, aún enfrentamos obstáculos que impiden el acceso equitativo de las mujeres a la educación superior. Desde limitaciones materiales como seguridad, transporte y medidas de conciliación familiar, hasta barreras ideológicas basadas en estereotipos de género, como la idea de que ciertas carreras son más adecuadas para hombres. Es crucial fomentar opciones de desarrollo y promover carreras en campos como STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), donde las mujeres están subrepresentadas, con apenas el 28% de la matrícula. Según reportes oficiales, las mujeres aún prefieren carreras relacionadas con el bienestar y el rol tradicional materno propuesto por la sociedad, como educación, salud, servicios sociales y ciencias sociales.

Figuras como la doctora Eugenia Del Pino, ecuatoriana especialista en Biología, que figura como una de las 10 científicas más destacadas de América Latina, constituyen ejemplos concretos de que la educación puede cerrar brechas y empoderar a las mujeres para lograr reconocimiento internacional en sus campos.

La igualdad de género no es solo un imperativo moral, sino también una necesidad para el desarrollo. El empoderamiento de las mujeres tiene un efecto multiplicador que impulsa el crecimiento económico y el progreso social. Por eso y más, sigamos el camino de Atenea: enfrentemos la lucha por la igualdad con inteligencia y estrategia. Ustedes me entienden.