¿Van las cosas más negras de lo que son?

Alejandro Querejeta Barceló 

Se cumplen 100 años del fallecimiento de Franz Kafka, en un contexto sin precedentes. Tiempos convulsos por fuertes tensiones y violencia extrema en muchas partes del planeta. También en Ecuador los sucesos más escabrosos nos dejan con la boca abierta. Además, no hay día últimamente en que la actualidad no nos depare un sobresalto.

Como en ‘La metamorfosis’ del escritor praguense, todos los días nos acostamos con una imagen de nuestra realidad tenebrosa y a la mañana siguiente todo es todavía peor, monstruoso. La batalla contra las mafias narcos que se apoderaron durante años de puertos grandes y pequeños y aún aspiran a mantenerse en ellos, se resisten y van dejando una estela de sangre a su paso.

Contra ellas el Gobierno trasladó a los altos mandos policiales y militares a Manta. Están a la vista que los golpes en su contra son contundentes, pero que aún el caldo de cultivo que las sostiene existe y persiste. Pero también están la crisis de la familia, del barrio, la educación mediocre, los desiguales servicios públicos de salud y la inseguridad cotidiana.

Amenazar y engatusar son las recetas a la manera de una caja de herramientas repleta de mentiras e infamias. Cada mes, cada día, cada hora, hasta cada rato, desde la derecha, el centro y la izquierda, unos y otros se lanzan insultos e insinuaciones, en un ejercicio oratorio ruidoso y vacío. Se pavonean de una superioridad moral que nadie les reconoce y a nadie interesa.

Algunas de las candidaturas para las próximas elecciones lo confirman. La política y la justicia sostienen un cara a cara, que van haciendo caer las máscaras que hasta ahora han ocultado el verdadero rostro de no pocos actores de ambas. Estas ocurrencias y la falta de un discurso claro generan una inseguridad jurídica nociva que aleja al capital y empobrece al país.

Los retos que tendrán por delante este gobierno y los que le sigan están en la economía, la corrupción que la “vampiriza” y en el injusto reparto de la riqueza. La crisis energética es sólo la “punta del iceberg” de la catástrofe. Sin embargo, en Ecuador, como en el resto del continente, nada es tan imprevisible como la política depredadora que abunda, que por desgracia con “buena salud”.

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