DÍA DEL MAESTRO ECUATORIANO

    Eddy Arrobo Rodríguez

    La obra del maestro tuvo su inicio cuando existió un ser al que se debía formar, porque la humanidad sola no podría alcanzar sus metas sin la guía y dirección del maestro. Por esto, es justo dedicar un día para el maestro que dedica todos sus días a sus alumnos y fue el expresidente Alfredo Baquerizo Moreno quien decretó el 13 de abril de cada año para honrar al Maestro Ecuatoriano, como un justo homenaje a tres hombres ilustres como: Juan Montalvo Fiallos, Federico González Suárez y Luis Felipe Borja, personajes célebres que dieron lustre y gloria a la historia de la educación y la cultura de la patria.

    Martí, nos recuerda que “educar es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido, es preparar al hombre para la faena de la vida”. Así pues, los maestros, con sus vidas virtuosas, llenas de sacrificio, esperanza y amor, transmiten su sabiduría, capacidad e inteligencia, inspirando y creando metas e ideales en la niñez y juventud con su noble misión de formar y entregar hombres felices y útiles para la sociedad.

    En estos momentos difíciles, el maestro se convierte en el pilar fundamental del sistema educativo; en medio de la pandemia han utilizado las nuevas corrientes pedagógicas para seguir cumpliendo con eficiencia la tarea de su apostolado, pues se han incorporado a una nueva forma de enseñar y aprender, asumiendo el nuevo desafío de realizar su trabajo a través de las diferentes plataformas virtuales, pues la educación no puede anquilosarse. Hoy más que nunca se reconoce la entrega del maestro, que día a día, da lo mejor de sí, en beneficio de sus estudiantes y de la sociedad. Por todo esto, “gratitud por siempre al maestro, que alumbra nuestra vida y la llena de estrellas”.

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