Si Pelé no hubiera nacido, Tostao sería Pelé

DIEZ. Eduardo Gonsalves de Andrade, más conocido como Tostao, en 1970 y hoy. (Foto: pinterest.es)
DIEZ. Eduardo Gonsalves de Andrade, más conocido como Tostao, en 1970 y hoy. (Foto: pinterest.es)
DIEZ. Eduardo Gonsalves de Andrade, más conocido como Tostao, en 1970 y hoy. (Foto: pinterest.es)
DIEZ. Eduardo Gonsalves de Andrade, más conocido como Tostao, en 1970 y hoy. (Foto: pinterest.es)
INTERCAMBIO. Pelé y Bobby Moore intercambian camisetas después del partido Brasil-Inglaterra 1 a 0 del grupo C del mundial. (Foto: rarehistoricalphotos.com)
INTERCAMBIO. Pelé y Bobby Moore intercambian camisetas después del partido Brasil-Inglaterra 1 a 0 del grupo C del mundial. (Foto: rarehistoricalphotos.com)
LIBRO. La portada del libro de Ryszard Kapuściński, “La Guerra del Fútbol” (Foto: www.endebate.com)
LIBRO. La portada del libro de Ryszard Kapuściński, “La Guerra del Fútbol” (Foto: www.endebate.com)

México 1970, cuando el mundial se reinventó.

En 1970, el mundial llegó al México y hubo muchas novedades en el guion. Por primera vez se emplearon tarjetas (y la primera amarilla fue para el ruso Evegeni Lovchev, rojas no hubo durante todo el torneo). Por primera vez se autorizaron dos cambios para cada equipo. Por primera y única vez un jugador –Jairzinho (Brasil)– anotó goles en todos los partidos. Por primera vez una selección –la de Brasil– logró su tercer mundial y se quedó con la Copa Jules Rimet para siempre. Además, se inauguró la dinastía de pelotas oficiales Adidas, preparadas especialmente para el mundial. El balón mexicano fue llamado Telstar y consistía en 20 hexágonos blancos y 12 pentágonos negros, todo un vintage según los criterios actuales. También en México se disputó lo que fue denominado “el partido del siglo”. Se trata de la semifinal entre Italia y Alemania que terminó 4 a 3 en el extra tiempo y tuvo rasgos de una película de acción. Y una cosa más: para meter sabor al asunto, la policía local, al estilo del Chavo, informó a los turistas que pueden disfrutar tranquilamente de las noches mexicanas, porque la jefatura había prohibido los robos después de las 22 horas. Y no era un chiste.

Pero previo a todo esto, ya había síntomas de que viene un campeonato poco común. Un año antes, en julio de 1969, disputando un plazo para el mundial, los salvadoreños y los hondureños literalmente tomaron las armas. El gran periodista polaco, Ryszard Kapuściński, lo bautizó como “La Guerra del Fútbol”. Hubo daños y tragedias, hubo víctimas. Hubo también un mártir: la adolescente salvadoreña Amelia Bolaños que se quitó la vida porque no pudo superar la humillación de la derrota de su selección en el primer partido.

Un mes más tarde, en 31 de agosto de 1969, fue registrado otro acontecimiento particular de las eliminatorias para el mundial de México. El encuentro Brasil-Paraguay (1 a 0) disputado en Maracaná se convirtió en el partido con mayor asistencia de todos los tiempos. Según los datos oficiales de la FIFA, 183.341 personas compraron boletos para verlo. Para comparar, en la final de 1950 –el famoso Maracanazo– las ventas llegaron hasta 174 mil. No hay que ser adivino para decir que el record de Brasil-Paraguay será eterno. Pues la misma Maracaná, por razones de seguridad, hoy en día acoge solo a 120 000 espectadores y, sin embargo, sigue siendo el estadio más grande del mundo.

En la víspera del mundial de México, a cinco días de su inicio, el campeón vigente, Inglaterra, hizo una escala en Bogotá y tuvo que continuar sin su capitán Bobby Moore. El motivo: Moore quedó preso. Lo acusaron de haber robado una joya de 1500 dólares. Durante tres días, el líder del equipo inglés vivió una especia de arresto domiciliario en la casa de un dirigente de la federación colombiana. Cada mañana se levantaba temprano para entrenar en el estadio de Millonarios. Luego lo liberaron para que participe en el primer partido de Inglaterra del mundial, aunque la investigación aún no había terminado.

En el mismo campeonato hubo tres tipos de equipos: malos, buenos y Brasil. Los brasileños eran tan superiores aquel año que esta generación de 1970 fue elegida como el mejor equipo del siglo XX.

Eran imparables. Ganaron todos sus partidos, un record que, en 2002, va a igualar la selección brasileña de Ronaldo. Jugaban con los famosos “cinco diez”: Pelé (Santos), Jairzinho (Botafogo), Gerson (Sao Paulo), Tostao (Cruzeiro) y Roberto Rivelino (Corinthians). El rival literalmente no sabía a quién cubrir.

Pelé, el mismo O Rei, estaba en su mejor forma. Además, había otro Pelé en la cancha: Tostao. Lo llamaban el Pelé blanco (igual que el ruso Streltsov de el que hablamos tres semanas atrás). Tostao era una imagen del “joga bonito”. Inteligente, elegante, era un “diez” todo terreno que tenía la pelota atada a su pie izquierdo. Lo consideraban el verdadero cómplice de O Rei.

Lo curioso en su caso es que un año antes ni se esperaba que va a jugar en el mundial. Durante un partido del campeonato local, un pelotazo provocó desprendimiento de la retina de su ojo izquierdo. Para recuperar la vista, Tostao pasó por cinco operaciones en Estados Unidos. En fin, alcanzó a estar listo para el mundial mexicano. Y jugó en todos los partidos, metió tres goles y ganó en todos. Cuenta que no había visto el último gol de la final (4 a 1 versus Italia), porque después del tercer gol, realizado por Jairzinho, ya se había dado cuenta de que iban a ser campeones, se había puesto a llorar y su mirada se había nublado.

Luego del campeonato, Tostao se fue directamente a Estados Unidos para regalar su medalla de oro al doctor que le había operado.

Sin embargo, tres temporadas más tarde, los problemas con el ojo se renovaron y el Pelé blanco tuvo que retirarse del fútbol con solo 26 años de edad. Su último partido era con la camiseta de Vasco, en un amistoso contra Argentinos Juniors, jugado el 10 de febrero de 1973. Se despidió después de haber marcado 300 goles en su carrera, 36 de ellos para la selección brasileña.

Luego hizo carrera en la medicina, especializándose curiosamente en oftalmología. También es un respetado columnista en las secciones deportivas.

Hablando de él, el gran entrenador argentino César Luis Menotti dijo: «Si Pelé no hubiera nacido, Tostao sería Pelé».

Tome nota

Todo sobre los mundiales puedes encontrar en nuestro almanaque especial, Россия 2018, que estará en tu kiosco a partir del 20 de mayo.