Del declive a la esperanza

    Como tantas otras veces en su historia, los habitantes de Quito no botaron la toalla. Pese a que sucesivas gestiones displicentes los invitaban a habituarse a ser regidos por autoridades incompetentes y desprolijas, nunca dejaron de insistir en sus justos reclamos. Finalmente, el Concejo Metropolitano y la Justicia atendieron el clamor de la ciudad y pusieron fin a una administración que era, al mismo tiempo, causa, consecuencia y símbolo de la severa crisis que castiga a la capital de los ecuatorianos.

    Hace mucho tiempo que el deterioro de Quito trascendió el terreno de lo institucional o gerencial para llegar al vergonzoso campo de la infraestructura y lo material.

    Quito no es una ciudad sofisticada en la que el debate gira alrededor de abstracciones como conceptos urbanísticos, planes estratégicos o ingeniería institucional, sino alrededor de agobiantes urgencias reales.

    La infraestructura vial se tornó un suplicio, los recursos se pierden inexorablemente en un mar de burocracia y empresas municipales sin fiscalización alguna, los parques lucen abandonados, los permisos se negocian como el pan, la basura rebasa la capacidad de gestión y el invaluable patrimonio histórico está al borde de un irreversible colapso.

    Quito, cada vez más poblada, más extensa y con un abundante patrimonio que administrar y preservar, se cansó de autoridades que no han dado la talla.

    El alcalde Santiago Guarderas tiene 22 meses para empezar a revertir ese patrón y devolver la esperanza a la ciudad. Quito necesita, con desesperada premura, soluciones, obras y hechos.

    FRASES DEL DÍA

    «Lo que quieras de mí yo te lo daré, pero jamás te devolveré nada. Así funciono.

    Chavela Vargas (1919-2012), cantante mexicana

    «El conocimiento sin honestidad es peligroso; pero la honestidad sin conocimiento es débil e inútil.

    Matt Haig (1975), escritor inglés