La edad de las ideas

NOV, 18, 2018 | 00:06 - Por JAIME DURÁN BARBA

El laicismo volvió menos brutal la lucha por el poder, pero los dirigentes políticos pretendieron reemplazar a los dioses. Dieron discursos, se creyeron omnisapientes, inventaron ceremonias y protocolos para parecer sobrenaturales, pero conservaron costumbres atávicas: se mordían unos a otros, concebían la política como una pelea entre ellos. 


Algunos, lo primero que preguntan es cuándo atacamos, a quién atacamos, cómo atacamos, viven intensamente las pulsiones del chimpancé. Algunos creyeron que era bueno matar a otros para imponer sus ideas, y lo hicieron. En general, desarrollaron versiones paranoicas de la política según las cuales fuerzas misteriosas los perseguían, a ellos y al pueblo. 


En el siglo XX la prensa, la radio, la televisión, integraron a la población a una red de comunicaciones en la que también estaba la política. Los ciudadanos formaron una mayoría que progresivamente tomó el poder desde sus propias visiones del mundo y no desde los textos de sociología. Con la aparición de la web, esa mayoría cobró autonomía. 


En un mes puede haber cambios descomunales que quedan al alcance de la mayoría. Estamos vigilados por cámaras, programas informáticos, agencias de impuestos, bancos, grades empresas. Nuestro celular conoce más sobre nosotros que nuestro psicólogo. 


Thomas Friedman, periodista del New York Times, dijo en una interesante entrevista en CNN que hoy estar al frente de cualquier proyecto es entrar en “un infierno absoluto. Cada uno de los ciudadanos tiene un megáfono y la gente te está juzgando a cada segundo. Las personas pueden compartir su mensaje, sus críticas, sus verdades, sus falsedades” con enorme facilidad, subrayó. La política vertical y sus ritos son cosa del pasado. 


Los líderes modernos son más horizontales, trabajan dentro del paradigma de la ciencia, son capaces de pensar, innovar, equivocarse, mejorar, mantienen una comunicación centrada en los intereses de la gente. Contacto directo con los electores, sencillez, preocupación por problemas sentidos realmente por los electores, menos poses y pelucas blancas. 


*Profesor de la GWU. Miembro del Club Político Argentino. 


(Fuente www.perfil.com). 
 

COMENTA CON EL AUTOR

DIARIO LA HORA

Más Noticias De Opinión

Un Estado fallido

00:40 | | El régimen de Nicolás Maduro tiene, finalmente, de qué vanagloriarse: ha  logrado convertir a Venezuela, el país con las mayores reservas de petróleo del mundo, en una nación sin gasolina donde la población puede pasar días en cola para adquirir el combustible.

El doctor Julio César y la vejez

00:35 | | Se ha vuelto un oxímoron hablar en el Ecuador de políticos honestos. “Yo quisiera que ella llegue a mi edad. No pueden decirme que soy viejo y ladrón”.

Un sitio en la historia

00:30 | | Cinco años de ausencia, silencio e injusticia. Un paro cardíaco puso fin a más de medio siglo de diplomacia de Diego Cordovez Zegers, quiteño nacido en 1935, de gran reputación, influencia y credibilidad a nivel nacional y mundial.

Lenín, ¿eres tú?

00:25 | | Dos años de gobierno y para mí solo hay una cosa clara: Lenín es un maestro de la política. Cuando fue vicepresidente de Rafael Correa, era una figura bonachona, dedicado a las causas sociales y poco embarrado en la política diaria.

La resta es mayor que la suma

00:20 | | Nunca consideré que Cristina Kirchner fuera una mala candidata, ni dije que es la figura opositora que más le conviene a Mauricio Macri. Siempre afirmé lo contrario.

Verdades a medias

00:15 | | El reino de la mentira es una matriz que direccionan los políticos con sus decisiones y omisiones; la reproducen al camuflar hechos y tapar nombres cuando la corrupción campea.

Yunda: defensa y aliados

00:10 | | La historia luminosa de Quito no tiene por qué detenerse en el oscuro reduccionismo con el que el articulista Juan José Illingworth culpa a Quito y victimiza a su ciudad para precautelar todo flujo económico direccionado a su molino.

Leer a Marx no daña a nadie

00:05 | | Carlos Marx no puso bombas, no hizo fusilar a nadie, no mandó a nadie a campos de concentración ni los obligó a expatriarse, tampoco propuso la estatalización burocrática y policial de la sociedad.

COLUMNISTAS