CONFINAMIENTO

    Eddy Arrobo Rodríguez

    Con el objetivo de hacer frente a la emergencia sanitaria se han tomado diferentes medidas como: la cuarentena, el aislamiento y el distanciamiento social; sin embargo, estas han resultado insuficientes para contener el contagio, más aún con la indisciplina de la ciudadanía.

    Actualmente, nos encontramos en un confinamiento de fin de semana, que implica permanecer refugiados el mayor tiempo posible, bajo nuevas normas socialmente restrictivas, con la finalidad de reducir las interacciones sociales. Este confinamiento trae consigo, enfado, miedo e incertidumbre, a la vez que perjudica la salud mental y física de las personas, independientemente de su clase social o edad a la que pertenecen, en consecuencia, es necesario plantearnos una nueva forma de convivencia dentro del entorno doméstico, pues en muchos casos se abordan experiencias dolorosas como la pérdida de un familiar que ha resultado contagiado.

    Sin embargo, no todo es malo, pues en medio de las adversidades hay que extraer lo mejor de todos y que esta crisis sanitaria nos sirva como enseñanza para ser más reflexivos, convirtiéndose en una oportunidad para cambiar y madurar, para ser más resilientes, humildes, humanistas y mirarnos a cada uno de nosotros con mayor solidaridad, dejando a un lado la individualidad para ser más colectivos y comunitarios.

    Hoy más que nunca debemos demostrar nuestro compromiso social con hechos, es decir, acatar las disposiciones emitidas por las autoridades, pues acatar estas medidas y quedarnos en casa el fin de semana supone respetar la salud y vida de los demás. Un pequeño cambio puede tener enormes repercusiones positivas y de esta manera aliviar la carga laboral del personal sanitario que se encuentra desbordado.

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