Al borde…

    Andrés Pachano

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    “…La acumulación de errores llegó al rebasamiento cuando se trató de la sucesión presidencial. Se escogió como candidato a (…). Por más méritos personales del elegido, la candidatura oficial, a punto de imponerse por un nuevo fraude, significaba la continuación del poder del arroyismo…” (Alfredo Pareja Diezcanseco-Historia del Ecuador, Editorial CCE, pag. 447-448).

    La historia de los pueblos muchas veces también es cíclica, como una espiral que asciende alrededor de un eje. Siempre el poder, o quien se cree predestinado a ostentarlo de manera dilatada (300 años dijeron alguna vez, 30 o 50 lo dicen ahora) escoge sus sucesores, aspirando que ellos tengan el don del eco y permitan su elongación. Estando al borde de elegir, cuanta falta hace leer la historia.

    Esa acumulación de errores de los que habla el historiador, no eran otras que las de siempre, en la dolorosa y trágica historia de nuestra patria, agravadas hasta la exacerbación en el gobierno de Arroyo del Río: abuso del poder, corrupción desenfrenada, persecuciones, torturas, asesinatos; a eso súmese el unánime rencor reprimido por la tragedia territorial de 1941, legalizada con la complicidad de toda América el 29 de enero de 1942, desembocó en su trágico derrocamiento el 28 de mayo de 1944; fueron los días de “la gloriosa”, aquel movimiento (romántico después de todo) que juntó en un solo grito a comunistas con conservadores, a ateos con sacerdotes, a curuchupas con socialistas. Todos unidos por la patria.

    El recordar es necesario, importante hoy que estamos a puertas, al borde mismo de una nueva definición electoral, de ella ya han dicho muchas veces que no es una elección cualquiera, estamos ante una circunstancia muy especial; por eso recordar esa unión histórica de las disimiles formas de pensar, es necesario; preciso es rememorar esa unión desinteresada de distintas ideologías, la que entonces cerró el puño por la patria para desterrar sucesiones aberrantes, odios persecutores e infamantes, corruptelas perniciosas, anomias degradantes. Ojalá ese espíritu de unión por la patria se manifestara hoy, fuerte y solidario.

    Es el momento de ella; pernicioso y trágico sería el continuismo.