‘Yo por este tema estoy dispuesto a dejar mi piel’
Luego de negarse a responder los ataques del presidente Rafael Correa sobre su trabajo y el de los comisionados que durante un año buscaron fondos internacionales para preservar el petróleo del Yasuní en tierra, el ex canciller Fander Falconí rompe el silencio y explica a La Hora que muchas de las ideas que el Primer Mandatario expuso sobre el tema están alejadas de la realidad.
¿Cómo dejan la propuesta sobre la conservación del campo Ishipingo, Tambococha, Tiputini (ITT)?
La iniciativa Yasuní ITT tiene en este momento un apoyo exterior muy importante, además del respaldo de importantes organismos multilaterales como Unasur, el grupo de los países no alineados, el Grupo de Río, sino también un grupo de países han comprometido su apoyo, es el caso de España, Bélgica e Italia.
Una revista que al principio era escéptica, como The Economist, últimamente reconoció lo novedoso y brillante de la iniciativa.
El parlamento alemán apoyó la iniciativa en junio de 2007 en pleno, sin exigir para Alemania ningún puesto en el directorio del Fideicomiso.
Cuando nosotros estuvimos en la Cumbre de Cambio Climático hubo expresiones como la de la representante del PNUD en Copenhague que dijo el 16 de diciembre de 2009 que la iniciativa Yasuní era fantástica. Además del conjunto de apoyos de personalidades a nivel internacional.
Estamos indicando que hay un gran respaldo internacional que la iniciativa está en un buen momento clave con mucha capacidad de cristalizarse y hay que cerrar las filas como ecuatorianos y ecuatorianas para lograr una de las iniciativas más importantes y pioneras.
¿Por qué es pionera?
Primero, la iniciativa tiende a preservar culturas y pueblos en aislamiento voluntario. Segundo, estamos hablando de una de las zonas más ricas en biodiversidad relativa en el planeta y tercero es pionera porque se adelanta incluso a las discusiones sobre cambio. Es decir la iniciativa tiene otra virtud que es de ir hacia un concepto de contaminación evitada, por la no extracción de petróleo y la no quema de combustibles fósiles, se calculan que emitirían 410 millones de toneladas de Co2, estos 850 millones de petróleo crudo que se encuentran en el Yasuní.
¿Qué tan buen negocio es para el país la propuesta?
La conservación y la sustentabilidad tienen varias dimensiones, las hay económicas, sociales, ambientales y éticas, entonces el Ecuador ha decidido renunciar unilateralmente a recibir una renta petrolera que es necesaria para el desarrollo de su pueblo y sin duda con los recursos que pueden recaudar de la explotación un país podría hacer las inversiones necesarias en educación y salud, para romper los dos problemas centrales que tiene la sociedad ecuatoriana la que son la pobreza y los niveles de inequidad. Estamos hablando de la renuncia voluntaria a al menos el 50% de su renta . El país está dejando de recibir y por lo tanto es necesario que exista corresponsabilidad internacional a la iniciativa.
¿Por qué los países del primer mundo tendrían que interesarse por aportar?
Nosotros hemos hablado de las deudas climáticas, deudas ambientales, es decir es el nivel de responsabilidad que tienen los países industrializados por los efectos del cambio climático, de manera que ellos emiten el 65% de gases de efecto invernadero, por lo tanto deben tener una responsabilidad, deben permitir dejar el petróleo en tierra el Ecuador hace un gran sacrificio económico y a cambio proporciona bienes públicos a la humanidad, esta es una de las ideas más centrales. Tenemos responsabilidades de gestión, favorecemos a toda la humanidad, conservamos la biodiversidad y la historia de la ciencia desde Darwin y ganamos algo con un turismo que debe ser cuidadoso, el resto del mundo debe reconocernos este mérito y dar una ayuda económica. Adicionalmente también hay un tema ético: la conservación. Estamos preservando cultura y biodiversidad, que no están en los mercados, esto es un legado para las actuales y siguientes generaciones.
¿Se podría hablar de genocidio si producto de la explotación se elimina a estos pueblos?
Hay pueblos en aislamiento voluntario que han decidido escoger esta forma vida para evitar el avasallamiento de lo que se conoce como cultura occidental, que tiende a homogeneizar. La riqueza patrimonial de nuestro país es que tenemos diversidad en toda la amplitud de la palabra, diversidad de lenguas, diversidad de culturas, de ecosistemas, por lo tanto un posible avasallamiento de culturas y una posible eliminación de culturas por causa de una actividad extractiva ciertamente haría pensar en una categoría de genocidio.
¿Existe la posibilidad de extracción sin contaminación como lo expresó el ex presidente de Petroecuador Carlos Pareja Yanuseli?
Uno podría hacerse la pregunta de si hay tecnologías limpias para la extracción de petróleo, por ejemplo en el Parque Nacional Yasuní y en la proporción del bloque Ishpingo Tambococha Tiputini, que son cerca de 200 mil hectáreas. Existen tecnologías para actividades extractivas, pero es una ignorancia sostener que existen tecnologías que evitarían los daños ambientales y sociales en el Parque Nacional Yasuní.
¿Por qué no se puede pensar eso?
Yo hice una tesis doctoral de ‘Economía y Desarrollo Sostenible, matrimonio feliz o divorcio anunciado’, donde yo ya calculo los costos de la explotación petrolera en la Amazonía centro norte. Entonces estamos hablando de que la explotación petrolera causa daños sociales y ambientales. Examiné el reclamo que existe contra la Chevron Texaco, es un juicio que oscila entre los 20 mil millones y 30 mil millones de dólares, que es lo que los pobladores locales exigen por los daños sociales y ambientales, o el reclamo contra la Shell en Holanda, por los daños en Nigeria, que oscila por los 10 mil millones.
Parece ser un tema económico.
La desaparición de biodiversidad no se puede contar en dinero, no se necesita ser un experto ecólogo o un economista ecológico para entender esto, sino simplemente mirar tres películas, Parque Jurásico, Cruz, que es sobre la explotación petrolera en nuestro país, y una que es muy popular estos días en Quito, que es Avatar, nos haría entender las implicaciones de las actividades extractivas y nos haría entender que sólo en Hollywood se pueden resucitar especies, cuando desaparece no es posible lograr ninguna reconstrucción. El problema de los ecosistemas frágiles es que una vez que se intervienen no hay marchas atrás, son irreversibles.
¿En el Yasuní se podrían aplicar planes turísticos como en Galápagos?
El ambiente es un sitio de conflictos y de valores, el parque nacional Yasuní presenta una serie de servicios ambientales locales y a toda la humanidad, habría cómo captar valor por parte del Parque por la apropiación de un conjunto de servicios ambientales o externalidades positivas que genera el parque. Por ejemplo, el ecoturismo es una posibilidad para ir haciendo perder peso a las actividades extractivas, pero también es importante saber que hay actividades que producen daños, por eso también es necesario que en determinadas zonas preservar, tener una cultura de preservación de no intervención, porque son zonas frágiles.
¿Para cuándo ustedes pensaban tener recopilado el dinero?
La iniciativa se ha ido consolidándose, es una iniciativa compleja, novedosa, única, no hay algo que se pueda duplicar de lo que ya se hizo en otros país. Lo que sí le puedo indicar es que el proceso del fideicomiso está prácticamente consolidado.
Hablando del fideicomiso, ¿éste era atentatorio para los intereses nacionales, como lo ha dicho el presidente Correa?
Le voy adelantar algunas cosas que son importantes en este sentido, el Presidente mediante un decreto creó un grupo administrativo, operativo y de gestión, para que maneje la iniciativa. Ellos hicieron un trabajo competente y patriótico. El Presidente a inicios del 2007 adoptó la idea.
¿Fue idea del Presidente la iniciativa ITT?
Poco importa quien la haya propuesto, más aún cuando es una idea que necesita plasmarse en un tema concreto. Yo creo que es una idea colectiva. La idea de la moratoria a las actividades extractivas comenzó a surgir con fuerza a inicios de la década pasada, para no replicar los efectos perversos de la extracción petrolera en la Amazonía, entonces se hablaba a gran escala de las actividades extractivas y hay varios documentos que prueban eso. Pero lo importante es que el Presidente adopta la idea y la empuja políticamente con fuerza y ése es el gran mérito de Correa y único que un jefe de Estado se abandere y empuje la iniciativa.
¿Las críticas presidenciales se han centrado en las características del fideicomiso, cuáles eran éstas?
En 2009 junto con otros ministros se avanzó en la redacción de los términos de referencia con el PNUD, en el que hay que tener en cuenta dos situaciones, por un lado hay que garantizar el manejo soberano de los recursos pero por otro lado hay que garantizar a los aportantes que el petróleo se quedará en tierra.
¿Pero, (según el Presidente) se quería decidir el uso que se le iba a dar a esos recursos?
El fideicomiso garantiza el uso de los recursos de acuerdo a los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo. Tengo este documento (muestra la revista ‘Yasuní ITT, una alternativa para cambiar la Historia’ difundida por el Gobierno), publicado en septiembre 2009 y avalado por el Canciller de la República y la Ministra del Ambiente (Marcela Aguiñaga), que es la rectora de políticas ambientales. Allí se señala claramente hacia dónde deben ir los recursos obtenidos y se señala que deben estar en programas masivos de reforestación y recuperación natural de bosques, en el combate a la pérdida de biodiversidad, en el combate a la pobreza y desigualdad, en mecanismos que garanticen la transición energética del país y la conservación efectiva de 40 áreas protegidas, que suman 4,8 millones de hectáreas, y el manejo adecuado de cinco millones de hectáreas en zonas naturales bajo propiedad de comunidades indígenas y afroecuatorianas, el área total protegida alcanza el 38% del territorio ecuatoriano.
¿El Presidente criticó ese porcentaje por considerarlo excesivo?
Pero aquí hay algo importante, yo no era el rector de las políticas ambientales del país, era la ministra Aguinaga y ella es quien avala estos objetivos de conservación, que por cierto yo estoy totalmente de acuerdo.
¿Serían zonas a establecerse o sería preservar las que ya están establecidas como zonas protegidas?
No, no, no, es plantearse los objetivos de conservación que el país ya ha establecido en su Plan Nacional de Desarrollo y que el Ministerio de Ambiente ha fijado.
¿El PNUD era el ente más adecuado para ser el vigilante del fideicomiso?
Qué mejor que el PNUD, ¿con quién se lo haría entonces, con el Banco Mundial, el BID o con Goldman Sachs? El PNUD es un órgano intergubernamental, donde Ecuador es miembro y cada país tiene un voto, lo que permitiría manejar y mercadear la iniciativa de mejor manera. Los términos de referencia que se estaban manejando con el PNUD, a los que faltaban retoques, se los estaba discutiendo los primeros días de enero, las observaciones que se hicieron por parte de la Presidencia de la República son perfectamente subsanables, en los próximos días se debería tener el instrumento financiero, con lo cual ya se podría empezar a recibir los aportes internacionales.
¿Era cierto que se iba a firmar en Copenhague y que se frenó el proceso por una decisión presidencial?
La Presidencia de la República hizo observaciones a través del Asesor Jurídico y yo avalé estas observaciones, habíamos quedado inicialmente en no hacer la suscripción de esto en Copenhague y se respetó la decisión del Presidente.
La comisión estaba integrada por tres integrantes, ahora se han creado tres comisiones, con una cantidad impresionante de integrantes, ¿cree que son necesarios?
Yo respeto las decisiones de política pública, si se considera que tres comisiones pueden impulsar de mejor manera la iniciativa, en buena hora, lo que sí tengo indicar es que la conformación de los miembros de la anterior comisión era altamente competente, yo no los nombré, pero considero que son personas competentes, patrióticas y del más alto nivel, estaban personalidades como una de las ambientalistas más reconocidas en el mundo como Yolanda Kakabatze, Roque Sevilla, el embajador Francisco Carrión, quienes lograron no sólo consolidar la iniciativa, sino generar un conjunto de expectativas para la donación de dinero y suscitar un apoyo internacional.
¿Cuál es el futuro de la iniciativa?
Yo creo que lo que tenemos que hacer como país es empujar la iniciativa, estamos definiendo una nueva ética de conservación, es el corazón del Proyecto político que tiene Alianza PAIS, yo por este tema estoy dispuesto a dejar mi piel, porque creo que estamos hablando de construir de una sociedad diferente.
Usted dice que lo dejaría todo por este proyecto.
Quizá uno de los puntos en que valdría reflexionar, mi dimisión fue dolorosa en términos políticos y evidentemente en términos personales, pero yo rescato un hecho positivo: se ha logrado que en el país se ponga sobre el tapete de discusión los temas e conservación y del Yasuní en la sociedad, cada vez la sociedad va comprendiendo y éste es un proyecto que necesita el apoyo de la sociedad ecuatoriana básicamente.
¿Dice que el plan iba por buen camino, cree que eso se resquebrajó con las declaraciones del Presidente?
Yo creo que la iniciativa sufrió un revés con los hechos públicos de los últimos 15 días, pero creo que si hay una al parecer eso se está haciendo, voluntad política de ir hacia adelante como ecuatorianos tenemos que impulsar esto.
¿Va a seguir en el Gobierno?
No, yo estoy como usted ya me ve en mis actividades académicas. (Volvió a su cargo como docente en la Flacso).
¿Va a seguir integrando el buró de Alianza PAIS?
No.
FICHA TÉCNICA
Trayectoria
Máster en Economía Ecológica y Gestión Ambiental, graduado en la Universidad Autónoma de Barcelona
Máster en Economía en la Flacso.
Fundador de PAIS.
Ex Secretario de la Senplades.
Minutero
Cómo funciona
° El Estado se compromete a mantener indefinidamente inexplotadas las reservas petroleras del campo ITT en el Parque Nacional Yasuní. El Estado recibirá, a cambio, una compensación internacional equivalente, como mínimo, al 50% de las utilidades que recibiría en el caso de explotar esas reservas. Esos recursos podrán ser usados para educación o ambiente (ver entrevista).
Beneficios indirectos
° La reinversión de los fondos aportados en fuentes renovables de energía reduce o elimina la generación de electricidad con derivados del petróleo, que actualmente alcanza el 47% de la energía eléctrica del país. De esta forma se reducen aún más las emisiones futuras de CO2.
El ambiente
° La conservación de áreas protegidas y la reducción de la deforestación en Ecuador es un segundo beneficio que se añade a la mitigación del cambio climático y la preservación de la biodiversidad.
Las comunidades
° Los programas sociales promueven la educación, salud y la generación sustentable de empleo productivo en las zonas de influencia de los proyectos, que cubren gran parte de Ecuador. Existe también otro beneficio: los fondos del capital pueden invertirse en proyectos hidroeléctricos y geotérmicos con rentabilidad garantizada.
Campos de acción
° La propuesta plantea no solamente la protección del campo ITT, con 200 mil hectáreas en el Parque Nacional Yasuní (el 23% de su superficie total), sino también el compromiso de controlar el resto del Parque, en el que efectivamente hay actividad petrolera que viene del pasado y, además, el resguardo efectivo de otras 39 áreas protegidas adicionales (con un total de 4,8 millones de hectáreas, el 19% de la superficie de Ecuador) que encierran la mayor diversidad biológica del mundo por unidad de superficie. Se incluye también la protección de los territorios indígenas no intervenidos, que alcanzan un 19% adicional del territorio nacional.