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Otavalo conserva el gusto por los 'catsos'

Viernes, 16 de Diciembre de 2005

Otavalo

Con hábil destreza y paciencia, Matilde Gonza extrae las alas y patas de los pequeños escarabajos que, por miles, revolotean en un pequeño balde. Lo hace mientras atiza el fogón en un rincón de su casa, ubicada en la comunidad Caluquí, que pertenece a la parroquia González Suárez, del cantón Otavalo.

"Le llamamos catso blanco; siempre vuela desde fines de octubre hasta mediados de diciembre, en los potreros; sale en esta temporada, cuando llueve; el resto de meses desaparece, no sabemos porqué. Con mi familia cogemos este alimento desde que recuerdo; mis abuelos ya tenían esta costumbre", explica Matilde, de 62 años de edad, mientras coloca una ración de maíz en una paila de bronce, para tostarlo con un poco de manteca de chancho. "Es el acompañado de los catsos", dice.

Siete horas antes, a las 05h00 de la madrugada, Matilde y cientos de comuneros se concentraron en los amplios potreros del sector de Cajas, en el límite entre Imbabura y Pichincha. Un clima abrigado acompañaba a los "catseros", quienes a las 05h15 y por el lapso de unos 15 minutos recogieron los diminutos escarabajos, ayudados por mechones o linternas, otros por el simple sonido del vuelo de los insectos.

Cuando los primeros rayos del sol aparecen, una ola de comuneros y habitantes de parroquias aledañas -como San Pablo, González Suárez y San Rafael- se desplaza por los verdosos potreros hacia la Panamericana, con dirección a sus hogares. "Estuvo buena la volada; es que ayer hizo sol y cayó un buen aguacero, ese es el secreto para que vuele, siempre que no esté estrellado, porque hace viento y los catsos se esconden", explicó Alonso Inuca, habitante de la comunidad Pijal.

Una situación similar se vivía en otras zonas del cantón Otavalo, especialmente en Cambugán y las inmediaciones de la vía a Selva Alegre, donde las amplias extensiones de potreros todavía crean la posibilidad de ver a los singulares catsos blancos, una variedad de escarabajo que, en realidad, es de color café claro y es muy apetecido en el norte del país, especialmente en Pichincha e Imbabura.

Alimento tradicional

El aroma del maíz tostado inunda todos los rincones de la casa de Matilde Gonza, hecha de adobe, madera y tejas, desde donde se divisa toda la cuenca del lago San Pablo. Ella coloca el cereal en una canasta y lo tapa con una manta blanca, mientras termina de extraer las patas y alas a los escarabajos.

Luego, con la paciencia que le caracteriza, sumerge a una parte de los insectos en un recipiente con agua sal, donde permanecerán por varias horas. "Es para que se les quite un amargo que tienen". A una parte de los escarabajos los deja vivos; "esos les voy a vender en el mercado, porque pagan bien por ellos. A los que quedan en agua sal les frío en la tarde y me los como con tostado", dijo Matilde, entusiasmada.

El consumo del escarabajo blanco es tan tradicional como antiguo en el cantón Otavalo. Son los habitantes del área rural quienes lo capturan para el consumo familiar y la venta, pues es un producto costoso. Susana Sosa, por ejemplo, paga 60 dólares por el balde grande de escarabajos vivos. Ella vende el alimento, en porciones de cincuenta centavos, en los mercados y en diferentes zonas de la urbe otavaleña, desde hace 20 años.

"Luego de dejarlos en agua sal, durante toda una noche, les lavo con mucha agua limpia; les sazono con ajo, comino, pimienta, cebolla, sal y les frío. A la gente mestiza e indígena, de toda condición económica, le agrada este alimento que se vende con maíz tostado; a veces, hasta los gringos compran por curiosidad. Pero también hay personas a las que no les gusta, porque lo consideran repugnante", comenta Susana.

DATOS ADICIONALES:

Ventas
Producto de alto costo

El escarabajo blanco aparece entre los meses de octubre y diciembre, con el inicio de la época invernal. Crece exclusivamente en los potreros y sale en las madrugadas para aparearse; es cuando la gente aprovecha para capturarlo.

En algunas zonas del cantón Otavalo también se consume otra variedad de escarabajo, conocido como "manzano", por su color rojizo. Es más grande que el blanco.

Algunos habitantes de Otavalo y del norte de Pichincha suelen comercializar el producto en Quito. En esa ciudad, el balde grande llega a costar hasta 80 dólares.

 

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