La Hora :: Ecuador :: Noticias Nacionales e Internacionales

Domingo, 21 de Diciembre de 2014

Ediciones Anteriores

Ingrese Aqui

Regionales:

Noticias de Quito

La prostitución sigue en el Centro Histórico

Viernes, 2 de Junio de 2006

El Centro Histórico de Quito es estratégico y ofrece más ventajas que otros sitios. Por eso será difícil sacar a las trabajadoras sexuales de esa zona.

Parada en la esquina de las calles Esmeraldas y Guayaquil, en pleno Centro Histórico, Pamela C. comparte el lugar todos los días (de 08h00 a 22h00) con un grupo de amigas mientras espera a algún cliente.

Pamela pasó de los cuarenta años hace algún tiempo. Pero lo que más llama la atención de ella es su voluminosa figura: mide cerca de un metro ochenta centímetros y pesa alrededor de 180 libras.

Los clientes que contratan a mujeres como Pamela y sus amigas son generalmente personas de escasos recursos económicos. Una relación sexual cuesta de cinco a siete dólares. El precio incluye la habitación.

Pero estas mujeres despreciadas por muchos han hecho ricos a unos pocos: los dueños de los hoteles donde acuden a ejercer la profesión más antigua del mundo.

"El tipo era pobre pero, desde que clausuraron los burdeles de la 24 de Mayo, el hombre se levantó. Ya arregló la casa y ahora tiene dos carros por falta de uno", aseguró un comerciante de la calle Montúfar, en relación al dueño del hotel, ubicado en esa calle, donde Pamela va con sus amigas.

Nos ven mal
Pamela y sus amigas se quejaron de la forma como les ve la gente. "Nos paramos en una esquina (Esmeraldas y Guayaquil) donde circulan miles de personas y todas nos miran mal. No es lindo ser la atracción de la gente de esa manera", aseguró Pamela.
En general, todas se quejan de los prejuicios que tiene la ciudadanía en contra de ellas, pues siempre las ligan con la inseguridad. "La mayoría no tenemos maridos y siempre estamos solas, ¿por qué nos acusan de ser culpables de algo que no hacemos?", manifestó Lupe, otra trabajadora sexual.


Falta de planificación

Para el administrador de un burdel que funcionaba en la 24 de Mayo, que pidió la reserva, la decisión del alcalde Moncayo de cerrar hace cinco años los 14 burdeles que allí funcionaban fue política.
El tiempo parece haberle dado la razón, porque el problema de la prostitución ha empeorado.
"Nosotros le dijimos al Municipio que nos diera seis meses, pues presentamos cuatro propuestas para crear una zona roja. Si nos hubieran hecho caso, el problema estaría ya resuelto. Pero como todo se hizo al apuro, pensando más en función política, hoy los quiteños son testigos de la prostitución callejera que se ha tomado el Centro Histórico. Apuesto lo que sea, pero las prostitutas nunca se irán de ese sector, por múltiples razones", dijo.
El ciudadano aseguró que el Municipio le sigue dando largas a la creación de la zona de tolerancia, porque nunca tuvo un plan. Para él, es necesario que la ciudad cuente con esa zona. "No importa el sitio, lo importante es que exista", manifestó.

Fracasaron varias propuestas

Cuando el Municipio de Quito clausuró los burdeles de la 24 de Mayo, el alcalde Paco Moncayo dijo que se tomó la medida porque esos lugares, a más de provocar inseguridad, no debían estar en una zona céntrica.

En ese entonces, el alcalde presentó la propuesta de hacer la zona roja en la Loma de Puengasí. A las 48 horas se retractó, porque protestaron los moradores de los barrios que se sintieron perjudicados.

Igual cosa sucedió cuando se habló de la zona de las canteras de San Roque Alto, los molinos el Censo (playón de La Marín), la quebrada del Manchángara, en la parte posterior del Ministerio de Defensa, y la nueva Vía Oriental.

En el caso de San Roque Alto, Moncayo mostró una maqueta en donde había hasta un parque de descanso. La idea era que las trabajadoras sexuales administraran la zona roja.

En relación a ese tema, todo ha quedado en promesas. Y es que nadie quiere tener de vecinos a los burdeles. Últimamente, se habla de la parte posterior del Mercado Mayorista.

Asimismo, los vecinos de la 24 de mayo alaban la clausura de los burdeles. "Nosotros sabemos lo que es tenerlos. Sufrimos mucho porque los robos eran cada cinco segundos. El alcalde Moncayo hizo lo correcto al mandarles de la 24 de Mayo", aseguró Manuel Díaz, morador.

Pero, pese a la salida de los burdeles, ese sector continúa teniendo grandes problemas de inseguridad.

Más de 300 trabajadoras sexuales laboran en el centro

No se tiene un dato exacto, pero se presume que más de 300 trabajadoras sexuales han hecho de las calles del Centro Histórico de Quito su nido para captar clientes.

Están en calles como la Guayaquil y Rocafuerte (plaza de Santo Domingo), Junín y Flores, Espejo y Flores, Esmeraldas y Guayaquil, Manabí y Vargas, en la Plaza del Teatro y también en la Plaza de la Independencia.

Los vecinos y comerciantes se quejan de una falta de control por parte de las autoridades competentes, a quienes acusaron de hacer publicidad con el tema.

"Les clausuran a los hoteles que hacen de burdeles, pero luego de 15 días ellos mismos ordenan su reapertura", dijo Manuela Guerra, comerciante.





 

Visítanos también en:
Visita La Hora en FaceBook
Visita La Hora en Twitter

Galería de Fotos

Se encienden las luces en el Panecillo

1 de 3 Fotos | 
1 de 2 Galerías

REVISTAS