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Reporte

Gasolineras: Riesgo está bajo tierra

Martes, 16 de Octubre de 2012

Vulnerabilidad.  Las nuevas edificaciones, en las que se hacen excaaciones de hasta 15 metros están en mayor riesgo.

Los tanques de gasolina de una estación de servicio cuentan con varios sistemas de seguridad, de modo que si se produce una perforación en la pared principal una segunda debería contener el combustible. Sin embargo, en las dos gasolineras ubicadas en la Av. 6 de Diciembre y Bélgica, presuntas responsables de una fuga, se comprobó que el sistema tiene sus deficiencias y no siempre funciona.


La excavación de 12 metros que la constructora RFS realizó en su terreno en la Av. 6 de Diciembre y Shyris descubrió una filtración de combustible. La noticia resultó una sorpresa para la constructora ya que el estudio de suelos que se realizó antes de la obra no dio indicios de presencia de combustible.


Para solucionar el problema la Agencia de Control del Municipio ordenó el cierre inmediato de las instalaciones y la evacuación de gasolina de los tanques de reserva. Un mes después de que se aplicó la medida, las gasolineras todavía permanecen cerradas y la construcción paralizada. Para determinar cuál de las dos gasolineras sería la responsable de la fuga, las autoridades ordenaron la realización de varios estudios y pruebas técnicas.

 


El problema


Este no es el primer incidente relacionado a una estación de combustibles. En agosto de 2010, el propietario de la empresa D’Gres, Antonio Castillo, tuvo que cancelar la construcción de un edificio colindante a la gasolinera Petroecuador, ya que durante el estudio de suelos se encontró presencia de combustible.


Fernando González, ingeniero en suelos con 40 años de experiencia, asegura que estos casos no responden a episodios aislados. “Cada vez que yo hago un estudio de suelos al lado de lo que fue o es una estación de servicio siempre encuentro adentro aceites y gasolinas”.


El problema podría deberse a la falta de renovación en tecnologías se seguridad. “No todas las gasolineras se modernizaron cuando debieron haberlo hecho, en 1995. Somos unos pocos, especialmente los que pertenecíamos a la red de Texaco y Shell los que lo hicimos”, confirma Andrés Molestina, propietario de la gasolinera Terpel.


Las estaciones más modernas tienen instalados manómetros indicadores de presión, tuberías plásticas flexibles de doble cubierta y geomembranas (un tipo de plástico de alta duración), que impiden la filtración del combustible.


Las más antiguas no cuentan con este equipamiento por lo que podrían ser vulnerables a fugas de combustible con un radio de impacto de 200 a 300 metros.


Aunque el término ‘fuga de combustible’ es asociado por la opinión pública con dos tipos de accidentes: contaminación ambiental e incendios, en el caso de las gasolineras solo preocupa el último, especialmente donde hay nuevas construcciones.


“La gasolina filtra porque encuentra capas de suelo que le permiten y por la acción de la gravedad. Por lo tanto, si está tapada con capas de suelo y con edificaciones ya construidas el líquido no va a aflorar”, explica González. “El peligro es con los edificios nuevos, los que tienen hasta 15 metros de excavación. Quiere decir que en cualquier rato puede filtrar, ya sea en construcción o en vida del edificio. Si yo sé esto, seguro no me compro un departamento ahí”.

 


Falta prevención


Tres meses después de realizado el estudio de suelos en el terreno de D’Gres, Castillo presentó una denuncia al Ministerio de Ambiente. Seis meses después, en mayo de 2011, la directora nacional de Control Ambiental, María Cristina Urrutia, dispuso que se haga un estudio de suelos en terrenos de la gasolinera El Batán, de Petroecuador.


“El laboratorio que asignaron (Havoc) hizo las perforaciones pero las hizo a dos metros, cuando el estudio anterior encontró gasolina a partir de los tres metros, entonces yo reclamé esto”, cuenta Castillo.


Luego de esto, en enero de este año, el secretario de Ambiente del Municipio, Ramiro Morejón, ratificó la invalidez del estudio por no habérselo realizado en presencia de delegados de esa secretaría.


“De ahí nadie ha hecho nada. Con el reciente incidente hemos mandado cartas de nuevo, pero no obtenemos respuestas. Y el problema no es para mí, es para el resto de los vecinos también, como puede haber bombas de gasolina de las que este fugando combustible. Para eso son los controles que debe efectuar la agencia de hidrocarburos”, sentencia Castillo, quien cuestiona la falta de remediación y prevención en este tema.


“Los estudios de esta mejora en los barrios de comercialización están hechos por el Gobierno hace más de seis meses, ellos saben cuál es la realidad de las bombas de combustible pero no hacen nada. Y tienen a la población viviendo no solo cerca de una bomba de gasolina, sino de una verdadera bomba de tiempo”, agrega Molestina. 

 


123
gasolineras hay en Quito.


186
Estaciones de servicio hay en Pichincha.