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Piropos, entre la nostalgia y el acoso

Sábado, 19 de Noviembre de 2011

Expresiones. Atribuidos al ingenio de los chullitas quiteños, estos dichos son parte de la cultura popular de Quito.

‘Ya sé chullita que tú nada quieres,
pero hazle caso a esta chagrita
que por ti mata y muere”.
Andrea Ortiz
Estudiante secundaria

‘Mi bella chullita de piel de bombón
y hermosos labios de chocolate,
no te asustes, es mi corazón
que por ti se desgañita, late y late.
Jonathan Segovia
Estudiante secundario

‘Guapo quiteñito, aunque con rigor me trates
yo tus rigores venero, pues, es tanto lo que te quiero
y no me importa, que de amor me mates
Dagmar Páez
Estudiante secundaria


Aunque varias generaciones de quiteños han recurrido a él para conquistar o convencer a sus amadas, su uso cada vez se está perdiendo.  

Para los más antiguos fue una expresión galante del chullita quiteño y para los jóvenes es una forma de  ‘coqueteo’ informal.

En medio de ambas visiones están al mismo tiempo críticas de acoso y comentarios favorables sobre una emblemática manifestación de la cultura popular. Se trata de  los piropos que desde los tiempos antiguos se han usado para conquistar o resaltar la belleza de las mujeres y para recordar que el amor empieza con  palabras de respeto.

Poesía popular

La maestra de educación básica, Ximena Rea (54) opina que “los piropos nacieron con el chullita quiteño, como una de las identificaciones de nuestro Quito antiguo”.

Para esta mujer los piropos tienen un espacio en su memoria. “Justo salía con una amiga de la iglesia del Sagrario y un chulla quiteño nos dijo ‘míra parece que están cayendo los ángeles del cielo’. Así eran los piropos de antaño, poesía y música, ahora cada vez se ve menos de eso”.

Alicia de Reyes (70), moradora de Luluncoto, al sur de la ciudad, indica que “los piropos de antaño eran muy educados y con respeto a todos los que nos rodeaban, no eran groseros”.

Galanteo ingenioso

Cinco jubilados consultados en la Plaza Grande respondieron de forma unánime que los piropos al mismo tiempo reunían ingenio y respeto.

Uno de los jubilados, vecino de San Juan, de 71 años, comentó que “no era cuestión de decir cosas prefabricadas, sino ingeniárselas para decir con chispa cosas que al mismo tiempo halaguen a las quiteñas y, claro, si había niños alrededor eso quedaba como ejemplo de que siempre hay que decir las cosas con educación”.

Personaje especial

A poca distancia de las bancas de piedra donde usualmente se reúnen los jubilados, un chulla quiteño con sombrero de ala ancha y un impecable traje negro con rayas blancas se hace presente cada día.

Es el guía turístico e interprete cultural del Colectivo Quito Eterno, Lenin Robles Collahuazo, quien da vida al tradicional personaje mientras recorre con grupos de estudiantes o turistas iglesias, museos y otros sitios del Centro Histórico.

Collahuazo indica que “el chulla quiteño es una persona muy creativa, que le gusta imaginar y que además es un caballero atento, que no ha perdido la buena costumbre de saludar”.

Cambio cultural

El tema de los piropos no consta en el actual programa oficial de las fiestas de Quito. En ediciones anteriores participaron en festivales de piropos estudiantes de una veintena de colegios de la capital.

En contraste con la cortesía y educación de los piropos, en marzo anterior las expresiones de acoso verbal a las mujeres en espacios públicos, particularmente en calles y buses, fueron materia de una campaña municipal denominada “Quiero andar libre, calles sin acoso”.





 

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