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Cine nómada

Domingo, 27 de Febrero de 2011

Christian Oquendo Sanchez

‘El ambulante’ (2009) es un documental que retrata la vida de Daniel Burmeister, un director de cine amateur que visita recónditos pueblos en Argentina para elaborar con la asistencia de sus habitantes películas.

El acuerdo es sencillo: Burmeister le pide a las autoridades del pueblo casa y comida por un mes, período en el que a cambio elabora un filme en el que actúan los vecinos y miembros de la comunidad. El proceso finaliza con la exhibición de la película a la que asisten todos los involucrados.

Adriana Yurcovich, Lucas Marcheggiano y Eduardo de la Serna, directores del documental, siguieron a este artista visual errante con el fin de registrar el método que emplea para reclutar actores y conseguir grabar las escenas que exige el guión que él mismo ha concebido.

El resultado es hilarante y conmovedor porque para cumplir su objetivo Burmeister solo está provisto de una cámara de VHS casera, un auto destartalado y un luminoso encanto para convencer a los vecinos del pueblo para que interpreten los personajes de su guión.

Si bien las condiciones no son óptimas, Burmeister consigue que el cura, algunos niños, los bomberos, un taxista y otros habitantes de Benjamín Gould, una localidad de 700 personas en la provincia de Córdoba, se trepen a su visión.

Burmeister, quien está en el último tramo de sus sesentas y en su juventud fue todo un “siete oficios, catorce necesidades”, es un director en un sentido muy amplio de la palabra, ya que es capaz de conseguir que aburridos adultos apoltronados en rutinas de décadas jueguen a ser alguien más. Burmeister nos permite entender por qué en inglés se usa la misma palabra para ‘jugar’ e ‘interpretar un papel’: ‘play’.

‘El ambulante’ evidencia cómo en determinadas circunstancias, bajo ciertos estímulos, es posible reanimar la capacidad humana de reír, inventar y releer el mundo con poesía, aunque esta emerja como un grito que proviene de las regiones más reprimidas de nuestro ser.

Estudios indican que los adultos no ríen ni la mitad de lo que los niños. El ‘estrés’, la competitividad, la híper-racionalidad que impone planificación estratégica, las deudas y ‘las preocupaciones’ sepultan nuestra capacidad de asombrarnos y asociarnos a los demás lúdicamente.

Burmeister no pisará la alfombra roja para asistir a la ceremonia de los Óscares, pero es un director capaz de resucitar la alegría y la autoestima de muchos, un galardón invaluable.

www.christianoquendo.com

 

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