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Cuidado con el coqueteo en las discotecas

Martes, 20 de Abril de 2010

PELIGRO. Los lugares más concurridos son el blanco perfecto de los malhechores.

La astucia de los delincuentes que se la pasan haciendo de las suyas a costa de la ingenuidad de la gente al parecer no tiene límite. Su ‘trabajo’ depende de un sinnúmero de artimañas que en la mayoría de los casos les son efectivas a la hora de ‘echarle mano a su presa’.

Pastillas, guanto, floripondio y por último pastillas que producen un profundo sueño son las armas letales que estos malhechores utilizan con frecuencia en los bares, ‘karaokes’ y discotecas de las zonas preferidas por los ‘farreros’.

Durante las últimas dos semanas, en la sala donde se receptan denuncias de la Policía Judicial (PJ) se han presentado decenas de personas que se acercan a reportar que luego de un fin de semana bastante movido fueron víctimas de una sonrisa seductora y a la vez desconocida, que minutos más tarde se transformó en un calvario porque quedaron sin nada .

Con base en estos registros, agentes de la brigada de Misceláneos de la PJ aún trabajan para intentar desarticular las organizaciones delictivas que se dedican a cometer este tipo de delitos.

Luis Chica, jefe de esta dependencia policial, explicó que los hampones ahora utilizan métodos más efectivos que ayudan a que sus víctimas nunca sospechen del infierno que están a punto de vivir.

¿Cómo operan?
“Lo que primero hacen es fijar el posible blanco fácil, luego se le acercan, ofreciéndole un trago y si tienen éxito sucede lo peor”, dijo Chica al referirse al modus operandi de los hampones.

El o la sospechosa se aproxima con gesto amable a la persona que instantes antes estudia con detenimiento para ver sus reacciones que lo llevan a determinar si es o no una potencial víctima.

Portando en el bolsillo una letal sustancia que lleva barbitúricos (nombre genérico de las pastillas reynol, rivotril, y clonazepan), el hampón finge ser amigo de una de las personas que acompaña.

Utilizando el mismo cuento se sienta en la mesa, a veces solo o acompañado, pero se gana la confianza del grupo.

Todo esto ocurre en menos de cinco minutos, pues debe colocar el líquido antes de que llegue el ‘amigo’ del que tanto habló para integrarse al grupo.

El mínimo descuido puede ser mortal, pues en cuestión de segundos un gotero es sacado del bolsillo y de manera imperceptible es vaciado en una copa de licor.

Otra manera de abordar a la gente es afuera de los centros de diversión nocturna. Esta vez pueden emplear la famosa ‘escopolamina’, la que a manera de un polvillo se arroja hacia la víctima, quien en cuestión de minutos pierde el conocimiento.

‘Dulces sueños’
Es de conocimiento público cómo actúa la organización delictiva denominada ‘Dulces Sueños’. Son siluetas femeninas que seducen, prometiendo una noche inolvidable llena de placer desenfrenado.

Sin embargo, Chica aseguró que esa prometedora noche puede transformarse en un infierno si no se toman las debidas precauciones.

Éste fue el caso último de un ciudadano que fue objeto de robo de su vehículo por una de las ‘bellezas’ que le dio una ingrata sorpresa de la que sólo recuerda un vaso con cerveza que ingirió en un bar en el norte de la ciudad.

Otra víctima
‘Jorge’ (nombre protegido) contó su experiencia dentro de uno de los bares que quedan detrás de la Facultad de Administración de la Universidad Central.

Luego de salir de clases en la jornada vespertina, el estudiante de Literatura decidió salir a tomarse unas copas para despejar la mente.
“Estaba tomando tranquilo con mis dos ‘panas’”, dijo, hasta que un grupo de cuatro muchachas de aspecto agradable tomó una de las mesas del lugar.

Las ‘muñecas’ compraron ‘un combo’ de tres cervezas y comenzó el coqueteo. Una ‘matadora’ mirada de una de las muchachas bastó para que las hormonas de los jóvenes se alborotaran.

Sin embargo, quienes dieron el primer paso fueron ellas, proponiéndoles conformar una sola mesa, a lo que sin pensarlo dos veces ellos accedieron.

Los tragos iban y venían hasta que cerca de las 23:00 la memoria de los estudiantes se borró por completo. ‘Jorge’ contó que una mujer le tomaba por los brazos y otra rebuscaba su maleta.

Pese a que sabía que le estaban robando, su cuerpo estaba adormecido, hasta que finalmente quedó en la nebulosa. Cuando él despertó ya era sábado, sus ánimos estaban por los suelos, a unos cinco metros encontró sus libros, pero sus pertenencias valiosas sólo eran parte de su recuerdo.
Las secuelas que dejó la droga en su cuerpo evitaron que volviera a tener vida social por lo menos en dos meses.

 

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