RANGÚN, AFP
Más de 100.000 birmanos inundaron el lunes las calles de Rangún sumándose a la protesta más importante en las últimas dos décadas que lideran los monjes budistas contra la junta militar, que amenazó con "tomar medidas".
"Si los monjes incumplen las reglas y normas que estipulan las enseñanzas budistas, tomaremos medidas conforme a las leyes vigentes", afirmó el ministro de Religión, el general Thura Myint Maung.
Fuera de la capital, diversas manifestaciones tuvieron lugar principalmente en el centro (Mandalay y Pakokku) y el oeste (Sittwe) del país.
Se trata de la mayor protesta popular contra los generales desde las manifestaciones en favor de la democracia de 1988, fuertemente reprimidas.
Apoyo mundial
Este lunes, Alemania expresó su "simpatía por las personas que se están manifestando de forma pacífica".
Desde Londres, la ex metrópoli de Birmania, se saludó la contención mostrada hasta ahora por la junta militar ante las protestas.
El secretario general de Naciones Unidas, aunó ambos mensajes: Ban Ki-moon "elogia el acercamiento pacífico que utilizan los manifestantes para presionar".
Igualmente, el Dalai Lama, líder espiritual tibetano y autoridad moral del budismo, mostró su "pleno apoyo" a los monjes e hizo un alegato de "no violencia".